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    Porteo de la prensa: radiografía de un servicio “con remiendos”

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    Manos con un ejemplar del periódico Invasor impreso

    El servicio de entrega de la prensa en Ciego de Ávila motiva frecuentes quejas entre nuestros lectores

    Pedalean bajo este sol atroz y uno cree que acaban rápido, pero sólo sus bicicletas de gomas cansadas (y sus piernas) saben lo que reporta en kilometraje llevar tres o cuatro servicios a la vez. La mayoría son hombres y no precisamente jóvenes; y para su cansancio y su desgaste físico hay tan poco “repuesto” como para las bicicletas.

    Si usted vive en un barrio afortunado, sabrá pronto que me refiero a los carteros de la Empresa Correos de Cuba. Mas, hay quien lleva meses, y hasta un año sin verlos, y sin que en el cesto grande que les acompaña le traigan las noticias del día.

    A quienes más les cuesta dejar ir el hábito de leer periódicos es a los avileños de la tercera edad. Muchos han pasado años, o casi media vida, acostumbrados a buscar en la prensa plana las explicaciones de “los problemas” que en la radio y en la televisión “te presentan nada más”, como dice Juan Raúl Cárdenas Zaporta, de la comunidad de Patria, Morón.

    Hace ya más de 12 meses que no puede hacerlo. “Primero traían un día los periódicos de tres o cuatro jornadas atrasadas. Después los de la semana. Hasta que dejaron de venir. Se han presentado como tres compañeros, y trabajan dos o tres días, pero no hay estabilidad”.

    15 años dice que llevaba suscrito. Y agrega, con pesar, que el hábito de leer los diarios ─también en general─ ya se ha perdido, que la gente sólo ve la televisión y las redes sociales. “Porque uno puede ir a comprarlo en el estanquillo, ahí hay muchos, pero son viejos también”.

    Sus palabras bien pudieran ser una nota que usted encuentre en nuestra sección Sin Rodeos, al final del semanario Invasor. Pero de tanto recibir mensajes, así fue que este diario se decidió a salir a conectar los puntos. Y encontró muchos:

    •Juan Hidalgo Vega, residente en Maceo 205, y Alfredo Ruiz González, vecino de la calle Estrada, ambos en la cabecera provincial. •Jesús Sol Ramírez decía: “pienso que me están estafando”.•Se queja el doctor Carlos Lafalce, en Carretera Central. •Invasor rastrea problemas de atrasos también en Calle Isabel entre Arnaldo Ramírez y calle Cuarta. •Desde Majagua también llega la queja de Rafael Soto Ramos, en Calle Orlando González.•En Morón, otros dos clientes añaden: “llega un cartero, le pago el mes, trae la prensa un día, y luego se desaparece”.

    Hasta las oficinas de la Empresa de Correos de Cuba en Ciego de Ávila, ubicadas en el reparto Vista Hermosa, fuimos buscando respuestas;y algunas encontramos. Las más visibles y objetivas van en dos direcciones: falta de personal y deterioro progresivo del parque de bicicletas.

    La conjugación de ambas, deriva en un problema recurrente y bastante difícil de solventar en las condiciones actuales de la economía provincial y nacional. Imposibilitan, en primer lugar, que el servicio de reparto de la prensa cubra todos los barrios de la ciudad. Y, en segundo lugar, que cuando se afecte un barrio o zona pueda cumplirse el principio de la colindancia (cubrir las afectaciones con los carteros de áreas aledañas).

    “Todos están sin gomas, remendados, ponchados, algunos hasta salen a pie, arrastrando las llantas, y así no pueden cubrir su zona, imagínate las demás cuando hay falta de personal”, decía Osmaida Valdés Ramírez, administradora de la oficina citada, a sabiendas de que solo enunciaba una circunstancia comprobada. Los carteros de esa unidad también argumentaban sin pelos en la lengua: han trabajado y trabajan “con bicicletas prestadas”, “cogiendo el ponche todos los días”, pagando los arreglos “de su bolsillo”.

    Por supuesto, la percepción de que al cliente le asiste la razón en sus inconformidades y “no tiene culpa” de las demoras o los déficits, es expresión de que la empresa no ignora sus responsabilidades. En todos los casos de quejas se ha mantenido activa la suscripción y se protege lo ya pagado por el cliente, de alguna forma. Así aseguró a Invasor Yulieska Rodríguez Ramos, técnica de Atención a la Población, y lo hizo también Yariset Ruiseco, técnica postal de agencia, en Morón.

    “Aquí vienen quejándose todos los días”, comentaba esta última, a lo que respondimos con otras interrogantes.

    ¿Qué problemas tienen con la entrega de la prensa? ¿Demoras, por ejemplo?

    ─ Sí, hay ocasiones en que el periódico no llega en el mismo día. Por ejemplo, el dominical debe llegar los domingos, obviamente, pero a veces nos llega el lunes.

    ¿Y con la disponibilidad de carteros? ¿Qué áreas están más afectadas?

    ─ Nos faltan muchos carteros. Principalmente en La Victoria y en Patria. Pero no podemos hacer nada al respecto. Lo que sí hacemos es que los clientes no pierden la suscripción, se les mantiene. Porque tampoco pueden ocuparse de la colindancia, pues ya tienen muchos suscriptores.

    En la dirección de la Empresa Provincial de Correos de Ciego de Ávila, Yorleikys Gómez Arias, director adjunto, tampoco escondió lo obvio. “Primero, no tenemos piezas de repuesto. Ni gomas, por ejemplo. La empresa ha intentado gestionarlas, comprarlas, pero el grupo empresarial no logra importarlas. Y, en segundo lugar, hay un déficit en la plantilla de carteros”.

    Hasta ahí habíamos llegado ya en una indagación anterior. Ahora, Juan Pablo Ferriol, director de Seguridad postal, supervisión y control en la empresa avileña, hace más explícito esto último. “El manual de procedimientos regula que los carteros de áreas colindantes deben cubrir las que queden sin servicio. Pero, si tengo sin cartero un barrio y los dos o tres que colindan, ¿con quién lo cubro? Además, esa variante se establece para vacaciones, certificados… No de forma permanente”.

    Yorleikys, que ha estado trabajando en la oficina de correos de Morón en las últimas semanas, corrobora que cubrir las plazas vacantes es un dolor de cabeza. Las causas, quizás, son de una naturaleza que rebasa el marco de la Empresa de Correos, si pensamos que llevar la prensa, la asistencia social, la paquetería, giros, telegramas y, además, sortear ponches y roturas cada semana se paga con menos de 3000 pesos mensuales. Evidentemente, hay quien pedalea tres días y decide que no.

    Para todo hay una indicación, cumplida con más o menos rigor, en el manual de procedimientos, más allá del discutido principio de la colindancia. Si la prensa llega tarde, en teoría, los carteros deberían repartirla en el mismo día, dentro de sus ocho horas laborables. No obstante, en la realidad el porteo de la prensa es una cadena bien larga (que comienza en el Poligráfico de Santa Clara, hace escala en Sancti Spíritus, adonde la busca la empresa avileña, y termina en las oficinas de correo y los cestos de los carteros) con eslabones muy propensos a “trabarse”.

    Ya en suelo avileño, las demoras son otras. Contar los ejemplares (uno por uno) y separar las cantidades previstas para cada municipio; montar las rutas de entrega a cada territorio y tratar de “aprovechar” el viaje para mover también los bultos postaleshttp://www.invasor.cu/es/secciones/economia/correos-de-cuba-y-la-aduana-por-un-mejor-tramite.">. Esperar, si los bultos no están listos, porque el combustible no se puede administrar mal… “Puede parecer sencillo”, dice Ferriol. “Pero en Correos se trabaja muchísimo”.

    En este punto, Invasor ha documentado una respuesta “de manual” y otra “de la calle” para cada queja y caso puntual. Sin embargo, ¿qué pasa con las personas que no se han quejado, y no son considerados “casos”? ¿Aquellos que no llegan a las oficinas de Correo ni envían su historia de la prensa que no llega, precisamente a este periódico? ¿Cómo procede la Empresa para compensar a sus clientes?

    Responden “a cuatro manos” los directivos citados. Ferriol explica que el contrato obliga a los clientes a pagar por adelantado y a la empresa a retribuir si incumple su parte. Primero, con la disponibilidad de los diarios en cada oficina, si el cliente lo desea recoger. Y segundo, cubriendo con los meses afectados el costo de los siguientes.

    Y cuando se afecta el servicio, ¿se debe notificar a los clientes?

    ─ Se debe informar de las afectaciones a los clientes por alguna vía ─responde Yorleikys─. Quizás no casa por casa, sino a través del delegado de la circunscripción, de los CDR…

    “Es verdad que puede faltar la comunicación con el cliente”, reconoce.

    A los problemas materiales del porteo de la prensa, ciertamente, se unen otras dos realidades. Por una parte, los clientes no dominan del todo lo que el contrato les da derecho de exigir. Por otra, no siempre reciben aviso o explicaciones si falla el servicio contratado y pagado.

    Ninguno de los clientes consultados duda o desdeña el trabajo de los carteros. Justo por necesitarles tanto es que echan de menos la garantía de su trabajo.

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